Russo: Capítulo 2
A la mañana siguiente quedé con James en el bar de nuestra amiga Teddy a las nueve de la mañana, el lugar idóneo para entablar una conversación, e incluso una entrevista de trabajo, pues era un bar tranquilo pero a la vez alegre, resultaba agradable la estancia. Tras exponer cada uno lo que había encontrado, que fue más o menos lo mismo, decidimos no perder el tiempo y partir hacia la localidad donde se encontraba aquella pequeña finca esa misma mañana. Cogimos el tren de las doce y en nada ya nos veíamos enfrente de las puertas de entrada de aquella finca. James y yo nos quedamos boquiabiertos al ver ya solo la imagen que teníamos delante de nuestras narices. Al juzgar por las plantas, allí hacía muchísimo tiempo que no penetraba ningún rayo de luz, estaban completamente secas y muertas. James me miró y le devolví la mirada con un “vamos”, seguido de un paso adelante mío. Para nuestra sorpresa la puerta resultó estar cerrada. Después de escanearla de arriba abajo y de un...
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